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  • Nuno Acosta

Namecraft: Bautizar una marca

Pasos para bautizar una marca.

Empieza haciendo una lista de todo lo relacionado a tu idea de negocio. Hablemos de palabras claves sin restricción, toda idea es válida. Esta lista puede ser muy larga y sin necesidad de criticar nada. Piensa en todo lo que se relaciona a la idea: personas, emociones, mercado, referentes. Luego piensa en todo lo que indirectamente la afecta: contexto, competencia, antecedentes, futuro. Ahora toma un diccionario o empieza a navegar en Wikipedia, piensa en historia, si existe algún hecho relacionado a tu idea, o un lugar donde ocurra. Piensa en un libro, en una película en todo lo que se acerque a ella. Repite el proceso de las referencias con cada una de estas ideas que has capturado. Regresa al tema filosófico y en la línea de la semiótica encuentra temas que tengan un sentido especial para ti, algo que signifique algo para ti que lo puedas transmitir.


Existen muchas combinaciones efectivas para crear un nombre, puede tratarse de 2 palabras que no tengan sentido hasta el momento que las juntas y creas un significado. Creamos una organización no gubernamental que promueve las industrias creativas y culturales que se llama Círculo Naranja. Círculo por que es una agrupación en torno a un tema y los negocios que nacen a partir de la creatividad se denominan economía naranja. Casas las 2 palabras y tienen un hijo llamado Círculo Naranja, luego te contaremos como llegamos al logo.


También puedes tener nombres que provengan de la mezcla de 2 palabras, como cuando creamos Iguanápolis, Bizwell (business es negocios, well es bienestar), Geeklab, Moderafest, Cafeviral, Stereosocial e incluso Crealegis proviene de la combinación de Crear y Legis que significa leyes.


Encontrarás palabras que solo tienen sentido para ti hasta que las das a conocer. Por ejemplo: Daltónica (condición en el que las personas no identifican colores) fue pensada como una marca que buscaba identidad en todos los elementos de la sociedad, Lobulito que son almohadas en forma de letra, por ser una parte muy suave del cuerpo. Arturitu, que era la forma en la que conocíamos al famoso robot de Star Wars, R2D2 (se pronuncia Ar Two Di Two).

Lo que cuenta es que al final de tu ejercicio llegues al nombre que le da sentido a tu negocio. Tendrás suficiente tiempo de presentarlo, identificarlo. Mientras más único el nombre, más interesante la historia detrás de él. Es su propia publicidad la forma en la que se llegó. Toma el caso de Güitig, el agua mineral de tesalia que hace décadas fue parte de una investigación de científicos alemanes que decidieron hacer pruebas y enviarlas a su país, embalándolas cuidadosamente en cajas de cartón a la que estamparon un sello que decía Güitig, que significa pícara, por la sensación que dejaba el burbujear de la bebida en la garganta. Los trabajadores que vieron ese sello empezaron a llamar así al producto y decidieron dejarlo de esa manera. Ellos no sabían que estaban aportando con el nombre y uno de los intangibles más valiosos de la marca tan reconocida hoy en día.


Cuando el nombre de la marca viene con una historia detrás es lo que se denomina storytelling, contar historias. Resulta que a las personas está científicamente comprobado, nos resulta más fácil recordar cuentos que información. Es lo que vuelve interesante al cine, la literatura, la música. Hay historias tan sencillas e interesantes que se quedan con la marca para siempre. Como los chocolates Kisses® de Hershey®, que se denominaron así por que el operador de la nueva máquina explicaba que el proceso para crear tan delicado dulce era el de un dispensador dando un “beso” a la banda donde tomaba forma el chocolate. La historia dura hasta hoy y Kisses es en nombre y forma uno de los chocolates más reconocidos y famosos del mundo.


Anímate a buscar el nombre más original para tu marca y si ese nombre tiene una historia aún mejor.

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